domingo, 20 de noviembre de 2011
viernes, 18 de noviembre de 2011
Tránsito
El camino también desaparece mientras lo pienso, mientras lo digo.
La sabiduría no está ni en la fijeza, ni en el cambio, sino en la dialéctica entre ellos. Constante ir y venir: la sabiduría está en lo instantáneo.
Es el tránsito.
El tránsito no es sabiduría sino un simple ir hacia...
El tránsito se desvanece: sólo así es tránsito.
Octavio Paz.
La sabiduría no está ni en la fijeza, ni en el cambio, sino en la dialéctica entre ellos. Constante ir y venir: la sabiduría está en lo instantáneo.
Es el tránsito.
El tránsito no es sabiduría sino un simple ir hacia...
El tránsito se desvanece: sólo así es tránsito.
Octavio Paz.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
martes, 25 de octubre de 2011
Verano
Bajo del cielo fiel, junio corría arrastrando en sus aguas dulces, fechas...
todo cielo y verdor, nubes pasmadas,
lluvias o cabelleras desatadas,
plenitud, ola inmóvil y fluente.
Tu luz moja una fecha adolescente:
rozan las manos formas vislumbradas,
los labios besan sombras ya besadas,
los ojos ven, el corazón presiente.
¡Hora de eternidad, toda presencia,
el tiempo en ti se colma y desemboca
y todo cobra ser, hasta la ausencia!
El corazón presiente y se incorpora,
mentida plenitud que nadie toca:
hoy es ayer y es siempre y es deshora.
Octavio Paz
Piedra de sal
Tu estabas dormida como el agua que duerme en la alberca ...
y yo llegué a ti como llega
hasta el agua que duerme
la piedra.
Turbé tu remanso y en ondas de amor te quebraste
como en ondas el agua que duerme se quiebra
cuando llega a turbar su remanso dormida
la piedra.
Piedra fui para ti, piedra soy
y piedra quiero ser, pero piedra blanda de sal
que al llegar a ti se disuelva
y en tu cuerpo se quede y sea
como una levadura de tu carne
y como el hierro de la sangre en tus venas.
Y en tu alma deje una sed infinita
de amarlo todo ... y una sed de belleza
insaciable...
eterna...
León Felipe.
jueves, 6 de octubre de 2011
Una llave en Salónica

Abarbanel, Farías o Pinedo,
arrojados de España por impía
persecución, conservan todavía
la llave de una casa de Toledo.
Libres ahora de esperanza y miedo,
miran la llave al declinar el día;
en el bronce hay ayeres, lejanía,
cansado brillo y sufrimiento quedo.
Hoy que su puerta es polvo, el instrumento
es cifra de la diáspora y del viento,
afín a esa otra llave del santuario
que alguien lanzó al azul cuando el romano
acometió con fuego temerario,
y que en el cielo recibió una mano.
Jorge Luis Borges
sábado, 1 de octubre de 2011
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